«Aunque hayas hecho una obra de arte realmente espantosa, puede tratarse de un eslabón necesario hacia tu próximo trabajo.»
Julio Camba
Como vaticiné en la primera entrada, mi ritmo de lectura menguó al volver a Madrid tras unos meses de trabajo por Chicago durante el 2023. Ni encontré el hueco para hacerlo ni quise encontrarlo. No pongo excusas. He pasado varios meses consumiendo más contenido multimedia gratuito y formación de pago. Y gracias a eso también me he creado listas (infinitas) de libros que he ido apuntando entre vídeo y vídeo, podcast y podcast, etc.
Estoy en un punto vital en el que he acumulado diferentes inversiones sin un objetivo claro de diversificación. De hecho, he comprado el segundo piso con mi pareja, donde nos mudaremos pronto. Esta vez nos metemos en una reforma integral, y eso significa aprender: cambio de tuberías de plomo, cuadro eléctrico, caldera, toma de tierra, fiscalidad, etc. Volvemos a poner en el parque de viviendas un piso de 60 años totalmente desatendido.
Pero a pesar de las dudas que pueda generarme la diversificación de nuestra cartera, me contenta vernos dando más y más pasos hacia quién sabe qué. Lo importante es que no nos paralizamos por el miedo (que a veces lo hay). 20% pensar, 80% actuar. Está bien ponerse en marcha, pero tomar acción es lo que marca la diferencia. Así que como dicen por ahí, «mejor hecho que perfecto».
Analizando los títulos que he leído desde la anterior publicación:
- Está claro que trato de validar si mis inversiones están bien diversificadas y si mi ‘estrategia’ es la correcta. He desinvertido en renta variable para meterlo en inmobiliario, donde empiezo, creo, a estar sobre-invertido. Tomaré un tiempo para revisar la foto de mi cartera actual.
- También investigo nuevos productos rentables, de riesgo y dedicación similar al de la inversión por dividendos e inmobiliario.
- Y por último, estoy en busca de mi propósito vital. Esto quiere decir que ando indagando técnicas de autoconocimiento y/o autoesclarecimiento. He puesto en marcha rutinas -que espero que se conviertan en hábitos- que me permitan ponerle foco a mis prioridades. Seguramente escriba sobre ello en futuras entradas, cuando haya practicado más y sepa qué me ha funcionado y qué he conseguido introducir en mi día a día.
- Bonus track: Como dije antes, he leído poco y he consumido mucho contenido audiovisual. Casi, casi como un yonqui. Y de todo este material, me hizo click la entrevista a Pepe García en el podcast de ‘Tengo un plan’. Él es un experto en la filosofía estoica, de la que personalmente yo ya había revisado algunos de sus principios tratando de dominar mi discurso interior. De su conversación me marcó el concepto (no es tal cual un concepto) de la relectura y/o revisionado de obras que ya pasaron por mis manos. Ya lo he implementado en mi vida.
La lista va acompañada de:
- Mi nota (puramente gusto personal).
- Cuál fue el gatillo que provocó que me interesara o conociera el libro.
- Y qué he aprendido durante su lectura.
- Link a Amazon clickando en el título (aquí la lista completa).
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Dinero: domina el juego (Tony Robbins, 2014):
Nota: ★★★★☆
Cómo di con el libro: Comparto la biblioteca de Kindle con mi pareja. Ella lo compró, pero no recuerda quién se lo recomendó. Al final, lo leí yo antes.
Qué aprendí: Nunca había consumido ningún producto de Tony Robbins -a pesar de su popularidad. La lectura es fluida si llevas tiempo invirtiendo, pero intuyo que se complica para quien esté empezando.
Y me da a mí que el objetivo era llegar a los noveles. Tony aclara que éste libro no trata como tal del dinero, «sino de cómo crear la vida que deseamos, y parte de eso consiste en decidir qué papel queremos que desempeñe el dinero». Y a continuación desarrolla la idea de pasar de ser consumidores a ser propietarios, convirtiéndonos en inversores. Para ello, además de su experiencia, aporta las conversaciones y/o entrevistas que ha hecho con los inversores más populares (y con éxito), como Ray Dalio, David Swensen, Warren Buffett, John C. Bogle, John Templeton y Carl Icahn.
Personalmente, aprendí y descubrí productos de inversión interesantes, sobre todo los relacionados con las aseguradoras. En cualquier caso, siento que en Europa es difícil implementar algunas estrategias.
Los Secretos de la Mente Millonaria (T. Harv Eker, 2005):
Nota: ★★★★★
Cómo di con el libro: Mismo motivo que antes. Ya lo tenía mi pareja en su biblioteca de Kindle. Pero esta vez, sí que había oído hablar de éste. La última vez, que recuerde, se lo oí a Pau Antó en el podcast de Luis Miguel Ortiz.
Qué aprendí: Como dice Pau en la entrevista, es un libro para abrir la mente y abandonar tus sesgos y/o creencias sobre el dinero. Altamente recomendable.

Propone ejercicios de autoconocimiento básicos relacionados con el dinero, pero muy productivos. Por ejemplo, uno que me encantó, escribir todas las afirmaciones que oías acerca del dinero, la riqueza y la gente rica cuando eras niño. Y a continuación reflexionar sobre cómo crees que, hasta ahora, han afectado dichas afirmaciones a tu economía para tomar conciencia y revertirlo.
No destriparé mucho más. Pero hago un llamamiento a todos aquellos que pasan por la vida haciéndose la víctima o poniéndose en el centro de los problemas… por favor, leed este libro. ¡De nada!

El líder que no tenía cargo (Robin Sharma, 2012):
Nota: ★★★★★
Cómo di con el libro: Para desearnos buen verano, mi jefa nos regaló este ‘libro despertador’ a todos los que le reportamos directamente. Muy bueno. Necesitas leerlo para dar un giro laboral y personal.
Qué aprendí: Su lectura coincidió con dos retos físicos (y mentales), y creo que eso ayudó a digerir cada clave de este libro.
El primero fue recorrer algo más de 40 kilómetros en 8 horas desde Cercedilla a Segovia junto a un buen amigo, que ama ‘andar’ tanto como yo (y mejor si es en la montaña). El segundo, ya practicando la relectura del libro, hacer el Camino de Santiago desde Valença do Minho, Portugal, con mi pareja. 180 km en 6 días, es decir, una media de 30 km diarios. En este tipo de aventuras siempre hay momentos de reflexión contigo mismo (en silencio), pero también compartes pensamientos e intimidades con tu compañero de ruta. Y, como decía, las ideas del libro recién leídas fueron una guía durante esos momentos de diálogo.
Especialmente con mi pareja, que también andaba leyendo algo similar, sentimos cómo despertábamos después de meses de lamentos y estrés por teórica falta de tiempo, trabajo, etc. Lo típico. Desde entonces, nos pusimos a planificar y vivir de otro modo. Ahora tenemos tiempo para todo, y puedo asegurar que somos mucho mejores que hace dos meses. Estamos construyendo nuevos hábitos. Adelanto que todo empieza por despertar, en el sentido literal y figurado, y yo lo hago a las 5:00 AM.
Este tipo de libros cala más cuando sabes, aunque sea en lo más hondo de tu interior, que no vas por el buen camino. No voy a decir que necesites tocar fondo para exprimirlo, pero sí que su lectura se hace más clarividente cuando necesitas un cambio. «El maestro aparece cuando el alumno está preparado.»
El monje que vendió su Ferrari (Robin Sharma, 1996):
Nota: ★★★★☆
Cómo di con el libro: Esta entrada se la debo a mi prometida, porque éste también estaba en su biblioteca de Kindle. Fue un regalo de Reyes de sus padres. Otro clásico que borro de mi lista de pendientes.
Qué aprendí: Aunque no lo menta explícitamente, el carpe diem de Horacio es la idea principal sobre la que construye Robin Sharma su primer superventas.

De forma novelada, utiliza lo que ahora todo el mundo llama burnout laboral para inspirar al lector a vivir el presente con propósito. Explica la importancia de equilibrar el éxito material con el crecimiento espiritual, y cómo encontrar la verdadera felicidad dentro de uno mismo (el autoesclarecimiento, que es un concepto sobre el que me he volcado recientemente). Para conocer su propuesta, mejor leerse el libro. Puede ser una de las obras que más haya subrayado, tal vez porque el autor bebió mucho de conceptos estoicos con los que cada vez me alineo más. Años después, siento que éste ha servido de inspiración a muchos escritores, porque todo lo que leo se le parece mucho. Es difícil encontrar nuevos conceptos, y muy fácil leer refritos.

Hábitos atómicos (James Clear, 2018):
Nota: ★★★☆☆
Cómo di con el libro: No sé exactamente quién me dio el último empujón para comprarlo. Pero sí sé a quién le he oído más veces recomendarlo: Carlos Galán, conocido inversor y divulgador inmobiliario.
Qué aprendí: Lo que me hizo interiorizar sus ideas fueron las explicaciones racionales de mis malos hábitos. Entender por qué hago esto y aquello. Por qué fallo.
Benjamin Franklin, en su autobiografía, decía algo así como «qué conveniente es ser una criatura razonable porque te permite encontrar o fabricar una razón para todo lo que se te ocurre hacer», bueno o malo (añado yo).
El libro es bueno, pero en ocasiones tuve la sensación de estar leyendo recortes de otros lados. En cualquier caso, su éxito es merecido. Recomiendo su lectura si buscas mejorar tu autoconocimiento y/o estás en un fase de mejora personal o laboral. Como puedes intuir por el título, un porcentaje nimio de cambios diarios pueden significar grandes cambios con el paso del tiempo. Es decir, el concepto económico del interés compuesto trasladado a tus acciones. Algo insignificante para tu día, que puede transformarse poco a poco en un hábito relevante para tu vida.
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Y por último, reflejar aquí también que leí una novela -que no suelo hacerlo- muy cortita que me prestó un compañero de trabajo. Su título ‘Novela de ajedrez’, de Stefan Zweig. Fue divertido, la leí durante el Camino de Santiago, en una tarde de descanso en la playa de Cesantes (Redondela). A este autor ya había intentado leerlo en 2008 ó 2009, si no me falla la memoria, por recomendación de un profesor de universidad. La obra era ‘El mundo de ayer’, pero se me hizo soporífero a diferencia de ‘Novela de ajedrez’. Recuerdo no acabarlo y venderlo como libro de segunda mano en ‘La Casa del Libro’. Tal vez porque no era ‘mi lectura’ para mi yo de hace 14 años.
La historia de ‘Novela de ajedrez’ me pareció muy entretenida. Y el motivo por el cuál me prestaron el libro lo hizo aún más interesante. Sin saber si es verdad, pero así me lo hicieron saber y no me he molestado en validarlo, Stefan fabricó esta pequeña obra utilizando el mínimo vocabulario pero suficiente para describir cada situación. El autor evita las enumeraciones rimbombantes de otros autores, que a veces dejan claro que les pegan por palabra/página escrita. Y se entiende igual o mejor. La lectura es muy fluida.
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Potencialmente, ¿cuáles son los próximos libros que voy a leer ahora?:
- Las pasadas navidades, un gran amigo me regaló ‘El Club de las 5 de la mañana’, de Robin Sharma. La verdad, cuando leí el título pensé -además de Fuck!– que sería el libro que inspiró a Amadeo Llados (Llados Fitness en las redes sociales). Ni siquiera investigué sobre el autor y lo aparqué. Mi amigo tampoco me introdujo ningún concepto, así que… Hasta hoy, claro, que ya me he leído sus dos primeras obras sin saber que éste era el mismo autor de ‘El monje que vendió su Ferrari’ y ‘El Líder Sin Cargo’. Desde hace un mes que me levanto a las 5:00 AM, así que seguro que es de los primeros que leeré en esta nueva remesa y validaré con mi experiencia los conceptos que ahí se traten.
- Tengo en el punto de mira ‘Ikigai: Los secretos de Japón para una vida larga y joven’, de Héctor García (Kirai). Este título llegó a mi a través de, una vez más, una entrevista del podcast de ‘Tengo un plan’. En paralelo, se da la circunstancia que estoy aprendiendo japonés por razones familiares. Por tanto, cultura japonesa y autoconocimiento encajan a la perfección en esta etapa de mi vida.
- No es tan sexy, pero me ha suscitado interés la biografía de Benjamin Franklin. Su figura y sus hábitos se tratan brevemente en ‘El monje que vendió su Ferrari’ y ‘Hábitos Atómicos’. De alguna manera, parece que el padre fundador de los Estados Unidos ha inspirado a unos cuantos pensadores un par de siglos después.



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