«El principio de la industria americana consiste en estandarizar a los hombres para poder estandarizar las mercancías.»
Julio Camba
1.
Imagina que eres un granjero que tiene muchos cerdos y todos los años te presentas a un concurso con uno de tus animales para elegir al más estético y rollizo del país. Pues bien, si decidieras alimentar y cuidar a todos ellos de manera personalizada acabarías por tirarte de los pelos intentando asistirlos con el mismo cuidado. Sería difícil que así uno de tus cerdos destacara sobre el resto aspirando al primer premio. Sin embargo, si tu atención y recursos se centra en uno, acabarías ganando o cerca del primer puesto. Qué tontería, ¿no?
Vamos, en términos del refranero español, ‘quien mucho abarca poco aprieta»‘.
Siento no poder dar autoría a esta especie de proverbio. Recuerdo que lo hice mío en 2009, en un autobús de línea mientras pasaba cerca del Hospital La Paz de Madrid. Como buen español, tenía la oreja puesta en la conversación de dos universitarios ajenos a mí. Ese mismo día su profesor les había dado esta lección de vida y estaban rumiándola.
2.
Siempre he tenido la necesidad de contarle al mundo lo que aprendo. Creo que es una forma de reforzar o afianzar el conocimiento que uno obtiene. Una manera de ponerse a prueba uno mismo. ¿Realmente te gusta ese hobby al que le dedicas gran parte de tu tiempo libre? Entonces seguro que alguna vez has sentido que estás dando la lata a tu amigo, pareja o familiar hablando de ese tema que a ti te apasiona y a ellos Ni Fuh Ni Fah [1].
Pues ese es mi día a día. Soy un turrero, que dirían los canarios. No paro de calentar la oreja de los que me rodean con temas que solo me interesan a mí. Aunque alguna vez se da el milagro y doy con uno de los míos.
Empecé a conquistar el pabellón auditivo de los que me rodean en 2008. Me aficioné por el baloncesto norteamericano [2]. El deporte y encima extranjero es un tema de conversación aburrido para la mayoría. Así que decidí juntar letras en Twitter y algunos blogs que ya existían. Acudí a los nichos de audiencia donde sabía que me iban a escuchar y ponerme a prueba. Y así fue como lo profesionalicé.
Durante los siguientes nueve años viví de la NBA. Empecé inaugurando un medio de comunicación que, a pesar de estar ennichado, fue el sexto más popular de España (durante un par de años). Y después trabajé para el periódico más importante y leído de los Estados Unidos.
Fui con todo. Engordé y cuidé a mi cerdo como si no hubiera un mañana.
3.
No todo el mundo quiere ser el mejor en lo suyo. La actitud inconformista no es para todos. Pero últimamente veo a muchos divulgadores [3] fomentar este estilo de vida, si es que se puede llamar así. Porque se aleja mucho de ser vida.
Cuando tomas este camino renuncias a prácticamente todo. Lo que te llena el bolsillo, te vacía todo lo demás. Me abandoné. Dejé de hacer viajes, planes de fin de semana, di de lado a mis amigos de toda la vida, a mi familia y a mí mismo.
Eliminé otras aficiones, como eran la paleontología, la historia de la música, la filatelia, la colección y la creación de videojuegos, etc. Era un poco raro, ¿no? No he vuelto a interesarme profundamente por ninguna de ellas.
En fin. Aprendí a decir adiós. Aunque no a cómo hacerlo, y aún arrastro esa falta de educación cuando decido dejar a alguien o algo atrás.
4.
Te advierto que (casi) nadie sale adelante a largo plazo cuando decide vivir en su granja con un solo cerdo. Asegúrate de tener otros ejemplares sanos y listos que sean capaces de desbancar al que una vez fue tu elegido.
Durante los nueve años de hegemonía de mi cerdo, llamémosle Jordan, jamás me faltó trabajo. Por lealtad hasta rechacé grandísimas ofertas profesionales. Ay… Pero cuando fui yo quien decidió cambiar ya no quedaba nadie al otro lado.
Vaya hostia. El esfuerzo que le dediqué durante nueve años se esfumó. Y me explico. Jordan sigue vivo, pero yo sentía que seguir alimentando a un ganador era poco retador y repetitivo. De pronto me di cuenta a qué había renunciado y que quería recuperarlo. Principalmente, a mi familia y a mis amigos.
Fue un proceso. Pero, la verdad, poco meditado y desesperado. De un día para otro dejé el periódico de Estados Unidos. Después de tantos años con jornadas laborales de 24 horas, sin fines de semana ni vacaciones, ya no tenía con qué llenar mi tiempo.
Se hace un mundo cuando no tienes trabajo, debes seguir pagando tu alquiler, comida, etc. y el teléfono no suena. Me había centrado tanto en Jordan que tampoco sabía cuál era el siguiente. Durante tres meses caí en una especie de depresión, no dormía y me separé otra vez de los míos. Así que mis días no se alejaban mucho de cuando trabajaba enfocado en un solo objetivo.
5.
Todo cambió en un momento de lucidez. Eché la vista atrás y recordé La Teoría del Cerdo. Después de tres meses lamiéndome las heridas, empecé de cero. Por primera vez en mi vida, con 28 años, fui becario. Pasé del éxito profesional a recibir 483 euros netos al mes por aprender. Me parecía una pasada. Volví a disfrutar de ese torbellino de conocimiento que te vuelve medio loco al principio, que descubres que te apasiona y que corres a contárselo a todo el mundo.
Fueron seis meses de win or go home dedicados al sector de los datos y la inteligencia artificial en el marketing, dando soporte a las compañías más grandes de España. Un sector totalmente nuevo para mí, aunque algo había tocado de refilón. Pasado el período de prueba, confiaron en mí para abrir la oficina de Barcelona. Allí viví tres años hasta que cerré esa etapa yéndome como CMO de una startup valorada en 100 millones de euros. Y en el presente, escribiendo estas líneas desde la oficina de Chicago, he vuelto a la empresa que me hizo becario cerca de los 30. Todo esto, en cinco años.
6.
¿No estáis cansados de oír sobre la idea de emprender? Creo que los gurús olvidan mencionar a su público que también puede uno prosperar en la empresa de otro. ¡Joder! Si tú vas a dedicarle ocho horas al día a algo procura que merezcan la pena, ¿no? Por cojones te va a ir bien si te dedicas a ser el mejor en lo tuyo [4], ¿no? Es la hostia cómo se vende qué es el éxito. ¿A caso te hace un desgraciado trabajar para otros grandes profesionales? ¿Es que los empleados del gurú son también unos fracasados? En fin [5].
Hagas lo que hagas, sé inconformista. Y no me refiero a que cada dos por tres estés dando por culo a tu jefe con una subida de sueldo porque llegas el primero y te vas el último. No, por Dios… Lo que quiero decir es que no te conformes con llegar. Sigue estudiando e interésate por cómo avanzan las cosas fuera de la empresa.
Sé autodidacta. Es el único aprendizaje que no se olvida. Apóyate de un curso o un máster cuando realmente sepas que el conocimiento de otra persona te ahorrará tiempo y dinero. Nunca te matricules en algo que con 200 euros puedes aprender con la lectura atenta de algunos libros. No desprecies toda la información que tienes en los motores de búsqueda como YouTube y los cursos gratuitos de plataformas como Coursera, Udemy, etc. [6]
Hala. ¡A la granja! ¡A trabajar!
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[1] Otra gran obra del cronista y humorista Julio Camba, Ni Fuh Ni Fah (1957).
[2] Ya no sigo la NBA, ni siquiera como aficionado. Aunque saber algo aún me sigue abriendo puertas. A veces necesitas un tema de conversación para romper el hielo. Y además, algunos contactos que hice me han ayudado a llevar negocio a la empresa para la que trabajo.
[3] Estos divulgadores, que más adelante categorizo como gurús, ni siquiera tienen experiencia. Suelen ser YouTubers (y a mucha honra) de 20 años practicando La Teoría del Cerdo, compartiendo con el mundo lo que a ellos les hace felices. Han elegido a su cerdo y quieren haceros partícipes.
[4] Sin pisar a tus compañeros, por favor.
[5] La idea que no compro es la de ser un trabajador del Gobierno, es decir, un funcionario. Me parece moralmente una falta de respeto hacia todos tus paisanos. Excluyo de esta lista a los médicos, policías, jueces, bomberos, maestros y otros. Es increíble como se engorda la cifra de empleados a sueldo del Estado en la era de la digitalización.
[6] Evidentemente, si tu objetivo es ser médico requieres algo más. No puedes aplicar al cien por cien estas líneas. Ya me entiendes. Aunque seguro que hay partes extrapolables a través de la lectura de papers, tésis de tus colegas de profesión, congresos, etc.



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